Existen diferentes enfermedades bucodentales que pueden poner en riesgo la salud de nuestra boca, y que pueden afectar a toda la población.
Caries
La caries dental es una enfermedad bucodental que afecta casi al 100% de la población, tanto adultos como niños.
En numerosas ocasiones, se da por supuesto que la aparición de caries es inevitable. Esto es un pensamiento totalmente erróneo, dado que la caries es una enfermedad que se puede prevenir si se mantiene una buena higiene oral.
Un buen ritual de higiene bucodental consiste en cepillarse los dientes, al menos, dos veces al día, aunque lo recomendable es que se haga tras cada comida. Además, no debemos olvidarnos de limpiar la lengua, puesto que es una zona donde se acumulan bacterias con facilidad
Gingivitis
La gingivitis es una enfermedad periodontal en fase temprana y su aparición tiene una relación directa con la higiene bucodental.
Cuando una persona padece gingivitis, notará cómo sus encías están inflamadas y enrojecidas, pudiendo incluso producirse sangrado. De hecho, la aparición de sangre al lavarse lo dientes debe ponernos en alerta, ya que es un signo claro de la aparición de la enfermedad en nuestra boca.
Al igual que ocurre con las caries, la gingivitis en un problema derivado de una mala higiene dental, por lo que una correcta rutina de limpieza evita que la enfermedad aparezca. Además, debe quedar claro que la gingivitis es una enfermedad bucodental reversible.
Periodontitis o piorrea
La periodontitis es una enfermedad periodontal en una fase severa y aparece cuando no se ha tratado a tiempo la gingivitis.
Es más complicada de tratar que la gingivitis. En este caso, las bacterias se extienden por la línea gingival y llegan al hueso y a los tejidos que soportan al diente. Todo esto puede provocar unos signos que evidencia la enfermedad: recesión de encías, halitosis o mal aliento, provocando incluso la pérdida del diente.
La periodontitis puede llegar a convertirse en un enfermedad periodontal crónica, por lo que acudir al especialista es vital para mantener la boca a salvo.
Llagas y aftas
Es probable que hayas tenido alguna en algún momento de tu vida, ya que es un afección de lo más habitual.
Son fácilmente reconocibles, ya que suelen tener una forma redonda de color blanco. Además, suelen aparecer en la lengua o en la cara interior del labio como consecuencia del roce de un objeto o tras habernos mordido. Eso sí, no deben confundirse con el herpes labial. Las llagas o aftas no son contagiosas.
Su presencia no entraña ningún riesgo para la salud y no precisan de ningún tratamiento, ya que suelen desaparecer en un período corto de tiempo.





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